Atención ausente
Juan Enríquez Cabot EN REFORMA
4 MIN 00 SEG
26 junio 2026
A medio Mundial, no sorprende que andemos medio distraídos. El lío será después, si seguimos sin poder concentrarnos. Nos estamos quedando miopes vis a vis la inteligencia artificial (IA) en dos sentidos: en lo personal y en lo nacional.
Empecemos por lo personal. Jonathan Haidt considera que las redes sociales, videojuegos y la IA son Armas de Distracción Masiva. Nos embrutecemos viendo pantallas; la humanidad va en decadencia, somos menos inteligentes, felices. Vivimos pandemia colectiva y mientras más jóvenes, más contagio. México es de los más adictos del mundo, con un uso diario promedio de ocho horas.
No dejamos de checar nuestros teléfonos, ver videos y revisar las fotos y comentarios de exes, amigos y enemigos. Según Haidt lo más grave no es que acabemos ansiosos y deprimidos. El lío de fondo es que no podemos concentrarnos en un tema u objetivo. Nos distraemos cada 30 segundos. Muchos ya no pueden leer un libro o ver una película de largo metraje.
Frente a tal deterioro, en diciembre del 2025, Australia dijo basta. Y prohibió el acceso a redes sociales para niños y jóvenes. Raudos se apuntaron Malasia, Indonesia y Turquía. Pudieran seguir Gran Bretaña, Francia, Grecia, Austria, Canadá, Dinamarca, Noruega, Polonia y Eslovenia. Buena idea.
No dejamos de checar nuestros teléfonos, ver videos y revisar las fotos y comentarios de exes, amigos y enemigos. Según Haidt lo más grave no es que acabemos ansiosos y deprimidos. El lío de fondo es que no podemos concentrarnos en un tema u objetivo. Nos distraemos cada 30 segundos. Muchos ya no pueden leer un libro o ver una película de largo metraje.
Frente a tal deterioro, en diciembre del 2025, Australia dijo basta. Y prohibió el acceso a redes sociales para niños y jóvenes. Raudos se apuntaron Malasia, Indonesia y Turquía. Pudieran seguir Gran Bretaña, Francia, Grecia, Austria, Canadá, Dinamarca, Noruega, Polonia y Eslovenia. Buena idea.
Pero ojo, no toda pantalla es mala. Limitar el acceso al Face, X, Insta y TikTok no implica dejar de educar, desde muy joven, en IA. No es sacar a las computadoras por completo de las primarias. Es más bien limitar y enfocar su uso.
Según Anthropic, la mayor desigualdad se da entre quienes saben usar IA y quienes se marginan. China entiende que más de la mitad de los empleos administrativos empiezan a desaparecer. Intenta educar, desde la primaria, a sus jóvenes para enfrentar enormes desplazamientos laborales. Todos participan en clases que usan la IA para manejar robots, procesar bases de datos y llevar a cabo proyectos complejos. Después de seis meses, quienes usan la IA aumentan por lo menos 10% su productividad versus quienes apenas empiezan. (Anthropic Economic Index: Learning Curves).
La IA no es una búsqueda en Google. No es haz una pregunta, ve varias respuestas, escoge una y sanseacabó. Más bien la IA es construir un edificio. Vas diseñando, rediseñando, aumentando y modificando cosas cada vez más complejas. Hay que concebir a la IA no como una manera de buscar datos, o automatizar resultados, sino como una manera de incrementar la inteligencia del usuario. La IA puede ser un socio brillante, coach, maestro o un contrincante que te muestra tus debilidades para poder corregir y mejorar. Es un compañero de trabajo, con asegunes y fallas, pero cada vez más brillante, que te ayuda a construir proyectos cada vez más complejos y valiosos.
A nivel mundial, la IA le da miedo a la gente (con razón). Hay muchos que quieren detener este tsunami. Más esto no va a ocurrir. Por ende, sería tragedia que se detuviera en México. Al contrario, es oportunidad para dar un salto de garrocha educando, promoviendo, celebrando la IA en nuestro país. Si en EU y Europa se empiezan a limitar, es oportunidad. Usemos modelos abiertos, gratuitos y no nos detengamos. Mientras otros se distraen, ahí esté puesto el balón, es oportunidad de sobresalir versus la competencia.
Es cuestión de tener claro el propósito: incrementar la productividad y el salario promedio de muchos rápidamente. Esto solo se logra si sabemos qué queremos y cómo vamos a educar, raudos, a los más brillantes. Especialmente si sabemos también atraer mentes que desdeñan o deportan del otro lado de la frontera.
A diferencia de una selección nacional, donde juegan 11, en la selección mexicana de IA todos tienen posibilidad de volverse profesionales y nuestro equipo puede incluir cientos de miles. Simplifiquemos los trámites para empresas digitales. Demos visas a los que se equivocaron de nacionalidad al nacer. Pongámosles la camiseta tricolor. Abramos módulos de hackers que se entrenen mutuamente. Metamos en estos círculos a geniecillos muy jóvenes de los pueblos más pobres de México.
Démosle acceso a nuestra gente a cómputo barato e IA abierta. Aprovechemos el instrumento más poderoso que ha generado nuestra especie. Menos tiempo en redes, de acuerdo. Pero más tiempo en cómo utilizar modelos abiertos de IA. Bien decía Abraham Lincoln, la mejor manera de predecir el futuro es construirlo.
Según Anthropic, la mayor desigualdad se da entre quienes saben usar IA y quienes se marginan. China entiende que más de la mitad de los empleos administrativos empiezan a desaparecer. Intenta educar, desde la primaria, a sus jóvenes para enfrentar enormes desplazamientos laborales. Todos participan en clases que usan la IA para manejar robots, procesar bases de datos y llevar a cabo proyectos complejos. Después de seis meses, quienes usan la IA aumentan por lo menos 10% su productividad versus quienes apenas empiezan. (Anthropic Economic Index: Learning Curves).
La IA no es una búsqueda en Google. No es haz una pregunta, ve varias respuestas, escoge una y sanseacabó. Más bien la IA es construir un edificio. Vas diseñando, rediseñando, aumentando y modificando cosas cada vez más complejas. Hay que concebir a la IA no como una manera de buscar datos, o automatizar resultados, sino como una manera de incrementar la inteligencia del usuario. La IA puede ser un socio brillante, coach, maestro o un contrincante que te muestra tus debilidades para poder corregir y mejorar. Es un compañero de trabajo, con asegunes y fallas, pero cada vez más brillante, que te ayuda a construir proyectos cada vez más complejos y valiosos.
A nivel mundial, la IA le da miedo a la gente (con razón). Hay muchos que quieren detener este tsunami. Más esto no va a ocurrir. Por ende, sería tragedia que se detuviera en México. Al contrario, es oportunidad para dar un salto de garrocha educando, promoviendo, celebrando la IA en nuestro país. Si en EU y Europa se empiezan a limitar, es oportunidad. Usemos modelos abiertos, gratuitos y no nos detengamos. Mientras otros se distraen, ahí esté puesto el balón, es oportunidad de sobresalir versus la competencia.
Es cuestión de tener claro el propósito: incrementar la productividad y el salario promedio de muchos rápidamente. Esto solo se logra si sabemos qué queremos y cómo vamos a educar, raudos, a los más brillantes. Especialmente si sabemos también atraer mentes que desdeñan o deportan del otro lado de la frontera.
A diferencia de una selección nacional, donde juegan 11, en la selección mexicana de IA todos tienen posibilidad de volverse profesionales y nuestro equipo puede incluir cientos de miles. Simplifiquemos los trámites para empresas digitales. Demos visas a los que se equivocaron de nacionalidad al nacer. Pongámosles la camiseta tricolor. Abramos módulos de hackers que se entrenen mutuamente. Metamos en estos círculos a geniecillos muy jóvenes de los pueblos más pobres de México.
Démosle acceso a nuestra gente a cómputo barato e IA abierta. Aprovechemos el instrumento más poderoso que ha generado nuestra especie. Menos tiempo en redes, de acuerdo. Pero más tiempo en cómo utilizar modelos abiertos de IA. Bien decía Abraham Lincoln, la mejor manera de predecir el futuro es construirlo.