José Antonio David Nasser

August 27, 2026

Héroe | Juan Enriquez Cabot

Juan Enríquez Cabot
Héroe

Enero 2005

Para Paz Consuelo y Ma. Amparo en su dolor y para Panini, otro héroe.


Sentado en un funeral en la Covadonga el otro día, rodeábame inmensa tristeza, pero también se sentía inmenso amor. Dos familias convocando, no tanto por poder o posición, sino por ser humanos decentes, a cientos de disímolos mexicanos y mexicanas. Cada asistente con una anécdota, no sólo sobre el difunto, sino sobre la familia, sobre los hijos. Pedro Aspe, un distinguido profesor del ITAM comentaba que Carlos es un alumno de aquellos que se ven muy de vez en cuando, brillante, combativo, lleno de preguntas e ideas. (Y eso que no conoce aún a Fernanda...) Tanta tristeza, tanto amor.

Meditaba durante la misa que nos pasamos tanto tiempo en lo que no funciona, y tan poco en lo que sí se hace, en lo que sí dura. El debate diario se enfoca en truhanes, en traiciones, en vetos y frivolidades. Vivimos rodeados de noticias de secuestros, robos, estafas, en tomas de tribuna, en lo negativo pues. Y sólo al final nos damos cuenta de lo mucho que tenemos, de lo mucho que importa el cómo, y con quién vive uno. Se nos olvida tener héroes pues.

Pero los hay.

En 1967, Ernesto Fernández Hurtado, preocupado por la balanza comercial de México, le pidió a joven funcionario que estudiara cómo atraer más dólares al país, que encontrara cómo generar más empleo. El joven se quebraba la cabeza. Revisó la industria automotriz, la acerera, la agrícola. Le dio vueltas a tantas opciones que desesperaba a sus compañeros de cubículo con preguntas constantes sobre varied ad de temas.

Pero, finalmente, producto de una educación en la Escuela de Administración de Harvard, que obligaba a tomar una decisión y ofrecer una respuesta, llegó a platear su verdad. No era obvia y parecía trivial, quizás inclusive frívola. Con cierto temor, pero con muchos datos, el joven funcionario les presentó a los santones del Banco de México sus conclusiones. Una salida para la economía mexicana era el turismo.

Fernández Hurtado no sólo le hizo caso al joven funcionario sino que también le pidió fundara lo que sería Infratur. Una pequeña banda de caudillos se subió a un pequeño avión de hélice y volaron toda la costa mexicana, desde Tijuana hasta Tamaulipas. Largo pero productivo recorrido que identificó, en 1967, lo que serían las principales ciudades turísticas en el país.

Se decía que Cancún era de Echeverría. Irónico puesto que este Presidente, por motivos familiares-personales, y varios miembros de su gabinete, por ideología, al principio intentaron detener y sabotear el proyecto una y otra vez. Pero, gradualmente, en lo que se construía nuevo aeropuerto, uno que otro hotel, y reconocimiento mundial a lo que nacía, se le dio la bendición presidencial al proyecto. Infratur se convirtió en Fonatur, y la visión de 1967 se siguió implementando, nacieron Ixtapa, Loreto, Los Cabos.

Los jóvenes seguían trabajando, unos, como Carlos Nader, murieron en el camino. No era fácil ni sencillo construir en lo más recóndito del país. Personas como Daniel Ortiz, Ney Castillo, Alfonso Alarcón, Rodolfo Leal, Javier Solórzano, Rafael Lara, Sigfrido Paz Paredes y Dona Alicia, trabajaban en selva, rodeados de nauyacas. No creo que conozcas estos nombres, pero gracias a ellos, y unos cuantos más, hay cientos de miles de personas con empleo en México.

Bajo Miguel de la Madrid, el ya no tan joven funcionario lanzó Huatulco. O sea un hombre clave hizo nacer cinco ciudades. (Si quisieras saber los detalles de esta aventura, Fernando Martí escribió un par de libros importantes: Cancún Fantasía de Banqueros y Cancún: Paraíso Inventado.) 

Lo hecho en México se volvió ejemplo mundial. Iban y venían delegaciones del más alto nivel a celebrar reuniones en nuestros centros turísticos, a aprender de lo que se había logrado. Vinieron todos. Si tuviéramos memoria histórica, y hubiera menos corrupción, pudieras ir al Archivo General de la Nación a ver los libros de visitas que firmaron tantos y tantos líderes del mundo. (Pero no puedes hacer esto porque uno de los presidentes municipales más corruptos de México sencillamente se llevó el libro de visitas de la Casa Maya, libro que llevaba décadas acumulando historia y que es patrimonio nacional, a su casita).

Ya cabecita blanca, el mundo empezó a reconocer lo que había logrado el funcionario mexicano. Y la mayoría de los países del mundo decidió que también les gustaría tener un Cancún, Huatulco o Ixtapa. Le pidieron al mexicano ser secretario general de la Organización Mundial del Turismo. El señor empezó a coordinar y fomentar el turismo a nivel mundial. Se quedó nueve años en el extranjero. Variable importante porque...

En México, se nos olvidó que el turismo pudiera ser importantísima fuente de empleo. En vez de manejarlo como motor fundamental del desarrollo económico, utilizose como trampolín político. Desfilaron por la Secretaría y por Fonatur buenos y animales. A veces hubo continuidad, pero no hubo gran visión, gran ambición, el coraje para construir de la nada lo grande. A partir de que se fue al extranjero el fundador del turismo en México, no se ha construido una nueva mega-ciudad turística.

Felipe González, ex presidente de España, estuvo en México hará un mes. Entre sus reclamos enfatizaba que no olvidáramos el turismo. Decía que España, que tenía un nivel de vida similar al de México hará unas décadas, creció y prosperó, en parte importante, gracias al turismo. Hoy sin haber planeado, ni construido, ni presupuestado, ni apoyado mucho el turismo, de todas maneras uno de cada diez mexicanos y mexicanas trabaja en el turismo. La mayoría gracias a una visión de un grupo de idealistas que empezaron a soñar en 1967. Su salario es 29 por ciento más alto, en promedio, que el de aquellas personas que trabajan en la manufactura, servicios o comercio. En este sexenio, casi uno de cada cinco empleos nuevos viene del turismo (Sectur). Luego entonces, ojalá le hicieran más caso al actual director de Fonatur, John McCarthy.

Quien fundó Cancún, Huatulco, Los Cabos, Ixtapa y Loreto, el responsable del 54 por ciento del ingreso turístico del país, no es dueño, ni ha sido dueño, de un solo lote, de una casa, de un hotel o local comercial, en uno solo de estos centros turísticos. Tuvo, hace años, un pequeño departamento, de un solo cuarto, en el condominio Playasol Carisa en Cancún. Eso es todo. Lo mismo sus hijos, sus hermanos, sus hermanas. Vive en Coyoacán, en casa con tres recámaras.

A menudo se nos olvida reconocer y agradecer lo que se hace bien, es tal la presión de lo diario y es tanta la suciedad que nos rodea. Pero pueblos que olvidan su historia, qué se hizo, por qué, y por quién, para bien y para mal, son pueblos condenados a deshacerse. No respetan, ni aprenden, del pasado. Hay que reconocer a los que construyen, a los que hacen, no tanto a los que sólo hablan.

Confiésote, que ésta no es una columna desapasionada y neutral. Tengo motivo y razón para estar tan orgulloso del fundador de tanta ciudad, se llama Antonio Enríquez Savignac. Es mi padre. Es mi héroe. Por fortuna mi padre esta bien de salud, continua viajando a todo el mundo apoyando, asesorando, alentando la creación de empleo y de ciudades. Lo buscan desde China hasta Líbano, desde Mónaco hasta Argentina.

Ojalá tú también tengas el tiempo de reflexionar, de reconocer, de agradecer lo mucho que han hecho por ti tus propios héroes. Y ojalá que lo hagas a tiempo y sin más razón que el amor. Ojalá tú también tengas uno o más héroes y ojalá se lo puedas decir a tiempo. Si me permites una sugerencia, siéntate, hoy, y escríbele una carta a tu padre o a tu madre, a tu hermano o hermana, a un gran amigo o amiga, o a alguien que te dio tu primera oportunidad. Agradéceles lo mucho que han hecho por ti, lo mucho que lograron. Puede ser que sea un familiar, o un amigo, una mujer extraordinaria que cambió tu vida y que te dio tanto. O puede ser que sea una persona que no conozcas pero que ayudó tanto a tantos. Si México ha de regresar algún día a su grandeza será porque todos tuvimos y tenemos, porque todos apoyamos y supimos apoyar, a héroes de verdad.