La hazaña imposible de Salud Digna
Cómo una AC se volvió líder del negocio de laboratorios médicos
Jan 16, 2026
El mostrador de las más de 240 sucursales de Salud Digna funciona más como un banco que como un laboratorio clínico. Al llegar hay un quiosco con pantalla táctil que despliega un menú de servicios, que van desde estudios de sangre, imagenología y de especialidad hasta exámenes de la vista y nutrición. El quiosco arroja un papel que indica el turno, el cual se muestra en las pantallas estratégicamente colocadas junto a anuncios de promociones y paquetes especiales.Para quienes no llevan cita, el tiempo de espera suele ser largo —de unos 40 minutos a más de 60— dependiendo de la hora, la afluencia y la ubicación de la clínica. Pero la gran mayoría de los pacientes compensan la espera con el factor que caracteriza a los estudios de Salud Digna: su costo, que llega a ser hasta 70% más barato que en otras clínicas y laboratorios.
“Es mucho más barato que todos,” contó a Whitepaper Susana, una usuaria frecuente de una de las clínicas en Puebla. “Son económicos y dan buena atención,” destacó Marina, que seguido visita una sucursal en Ciudad de México. “Buenísima experiencia y mejor precio,” compartió Cristina, también de Ciudad de México.
Salud Digna se ha ganado la reputación de ofrecer estudios clínicos y de laboratorio extremadamente baratos desde 2003, cuando fue fundada por Jesús Vizcarra Calderón, a su vez dueño de SuKarne y ex presidente municipal de Culiacán. Hoy, la institución opera en México, Nicaragua, Guatemala y El Salvador, y después de Laboratorios Chopo y Similabs, es la cadena de laboratorios clínicos con más sucursales en nuestro país. Se estima que es el principal vendedor de lentes oftalmológicos a nivel nacional, los cuales entrega el mismo día y ofrece a precios muy accesibles. Estimaciones de Whitepaper calculan que la organización atiende a cerca de 15 millones de personas al año —prácticamente 12% de la población de México.
Salud Digna existe en un país atravesado por un enorme problema de acceso a la salud. Aunque cerca de 70% de los mexicanos tiene acceso a algún servicio de salud pública, la gran mayoría de la población —6 de cada 10 personas—paga por consultas, medicamentos, servicios de laboratorio e imagenología por aparte. Datos del INEGI y un análisis del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria de 2024 muestran que entre 2022 y 2024, el gasto out-of-pocket de salud aumentó 7.9% y representó un promedio anual de $6,421 por hogar (aunque en el decil de población con mayores ingresos, ese gasto promedió $19,500 pesos).
Solo cerca de 42% de los afiliados a alguna institución de salud pública, principalmente IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar, reciben tratamiento ahí. Y quienes lo hacen se enfrentan a desabasto de medicamentos, poco personal y tiempos de espera mucho mayores a una hora. No sorprende, entonces, que haya apetito por una propuesta como la de Salud Digna. Una mastografía ahí cuesta $285 pesos mientras que en Chopo está en $699, por ejemplo. Lo que sí destaca es que una institución así tenga crecimientos geográficos y de ingresos superiores a los de otras cadenas de laboratorios médicos —sobre todo porque Salud Digna ni siquiera es una empresa.
El que la ciudad de origen de Salud Digna sea Culiacán ha sido determinante para trayectoria de la organización.
En 1991, cuando al Hospital Civil de Culiacán lo apodaban “El Hospital de la Muerte,” a uno de los hijos de Vizcarra Calderón le diagnosticaron un tumor maligno. Se lo llevó a Estados Unidos para atenderlo en una clínica privada, pero según ha contado públicamente, sensibilizado por la situación y la falta de atención médica en su ciudad, el empresario decidió crear un patronato en el Hospital Civil para mejorar sus condiciones. Según un caso de Salud Digna publicado en Harvard Business Review, desde que Vizcarra Calderón entró al patronato, el Hospital Civil redujo su tasa de mortandad por debajo de la media nacional y elevó su tasa de ocupación de un 40% al 70%, convirtiéndose en uno de los mejores hospitales de Sinaloa.
Desde entonces, el involucramiento del dueño de SuKarne con la salud preventiva no se ha detenido. En 2001, parte de su campaña para diputado federal incluyó la creación de jornadas médicas enfocadas en campañas de prevención, principalmente de cáncer de mama y cervicouterino. Ya siendo diputado, abrió su primera clínica —en su oficina— para seguir brindándole servicios de salud la población más vulnerable.
Deliberadamente nunca se pensó como un servicio gratuito. “From the beginning, we charged a minimal fee for every service provided. I believe that in order to appreciate a good or service it has to cost something —not much— but something,” contó Vizcarra Calderón a HBR en 2011. Y aquella primera clínica se convirtió en el primer Salud Digna en 2003, que desde un inicio incluyó un servicio de oftalmología y venta de lentes.
La organización nació y se mantiene hasta la fecha como una asociación civil sin fines de lucro, sustentada por las cuotas que cobra por sus servicios y por el apalancamiento que hace su fundador de su networking empresarial. Dentro de su Consejo están figuras como Mariate Arnal, Enrique Coppel y Carlos Salazar Lomelín, ex director general de FEMSA y único mexicano que es parte del consejo global de BBVA Global.
Salud Digna opera con márgenes operativos positivos desde 2007, superando $1 millón de dólares en 2009 con un ingreso superior a los $10.1 millones de dólares ese mismo año, cuando tenía apenas una decena de clínicas. Hoy, con más de 240 sucursales y considerando que atienden cada año a cerca de 15 millones de personas, no es descabellado pensar que sus ingresos estén por encima de los $200 millones de dólares. Su director general, Juan Carlos Ordóñez Zamudio, esperaba un crecimiento en los ingresos de 12.7% en 2025 en comparación con el año anterior.

Casi como ocurre con las cadenas de tacos en el país, las marcas de laboratorios médicos suelen tener mucha fuerza desde una perspectiva regional y de hecho son muy pocas las que tienen alcance nacional.
Según datos del Directorio Estadístico de Unidades Económicas del INEGI, hay más de 18,000 laboratorios en todo el país. De las que son cadenas, la mayoría surgieron a partir de un médico que decidió emprender y de ahí han crecido a tener 10 o 20 sucursales que operan con fuerza en determinados estados o regiones.
En Puebla, por ejemplo, están los Laboratorios Ruiz, con 13 sucursales. En Ciudad de México, Laboratorios Polanco opera 30. En el resto del país, cadenas como Laboratorios Moreira (Monterrey y Saltillo), Laboratorios Exakta (Puebla), Liacsa (Chihuahua) y Lister (Sureste) funcionan de manera independiente pero pertenecen a Grupo Diagnóstico Aries, la empresa que creó Ernesto López Clariond y que se ha especializado en comprar y operar cadenas de laboratorios desde 2014. Entre todas las cadenas controladas por Aries suman 346 sucursales en total.
Desde el surgimiento de Salud Digna en 2003, más cadenas están dispuestas a ofrecer servicios económicos de laboratorio y estudios especializados. Una de ellas es Similab, o los Análisis Clínicos del Dr. Simi. Aunque supera a Salud Digna en ubicaciones (268 vs 240), Similab atiende apenas a un 10% de los pacientes que recibiría la cadena de Vizcarra Calderón, según su propio sitio web. Parte de la preferencia de los pacientes se debe a que Salud Digna se ha hecho de equipos de primer nivel para resonancia magnética, mamografía, papanicolau y otros estudios.
Según una persona allegada a la organización que no quiso hacer público su nombre, el que Salud Digna sea una AC con una misión social clara le ha permitido crear alianzas que contribuyen con su crecimiento. Por ejemplo, la empresa suiza Roche le donó maquinaria para pruebas de laboratorio y le vendió equipo con descuentos significativos en sus primeros años de operación, con el entendimiento de que Salud Digna le compraría a Roche todo el material necesario. Su escala operativa le ha permitido obtener mejores precios por volumen y ser así un cliente deseable para Roche y muchos proveedores.
Salud Digna también ha obtenido recursos del Banco Interamericano de Desarrollo: en 2013, recibió un préstamo para financiar la apertura de 38 clínicas, además de brindarle asistencia técnica para “evaluar correctamente la demanda, determinar la ubicación de sus nuevas clínicas y adoptar medidas para mejorar la prestación de sus servicios y su rentabilidad a medida que incrementa el alcance de sus operaciones,” según el sitio del BID.
“We cannot screen the people that come into our clinics to determine their socio-economic status. It would increase our costs as well as the waiting time for our patients and distract us from our critical focus. However, I believe that most of the people that come to Salud Digna are low income. We provide something that is not being efficiently offered to them by their other health-care options—if they have any. If some who use our services are not poor, that does not bother me,” Hugo Moreno, quien fuera CEO de Salud Digna entre 2007 y 2011, explicaba a HBR sobre el público target que tenía entonces la organización.
Esa visión no ha cambiado mucho. “Uno de nuestros propósitos más profundos [es] crear mayor acceso a la salud, tender puentes y crear oportunidades para quienes más lo necesitan,” mencionó Vizcarra Calderón en noviembre pasado, cuando anunció una iniciativa de Salud Digna junto con Fundación Coppel y BBVA para colaborar con el Gobierno Federal al entregar exámenes de la vista y lentes gratuitos a estudiantes de escuelas públicas. Pero Salud Digna también se ha convertido en la opción preferida para muchas personas que no necesariamente tienen bajos ingresos.
Whitepaper habló con decenas de personas, todas ellas con estudios superiores y algunas suscriptoras de este newsletter, y 90% tuvo una opinión similar de la organización: Salud Digna tiene un servicio rápido, precios accesibles, resultados precisos y una gran relación precio-calidad. Muchos conocieron Salud Digna desde la pandemia, cuando era la única cadena de laboratorios que ofrecía una prueba PCR a un costo mucho más económico que las demás. Lo que mencionaron poco, sin embargo, fue el que al parecer es el servicio más popular entre su población objetivo: la venta de lentes.
El servicio de exámenes de la vista está disponible en la mayoría de las clínicas de Salud Digna. Prácticamente la mitad de ellas tienen centros de biselado para cortar micas, lo cual permite que la organización fabrique cerca de 2.5 millones de lentes al año. Los armazones, básicos pero funcionales, los trae de China. Su bajo costo de producción in-house le permite venderlos con todo y graduación en paquetes desde $650 pesos. En comparación, los lentes más baratos de Ben and Frank empiezan en $1,990 pesos.
El servicio oftalmológico fue tan estratégico para Salud Digna desde sus inicios que Moreno, su antiguo CEO, salió de la organización en 2011 para fundar Ver de Verdad, una cadena de ópticas de bajo costo también con sede en Culiacán y que actualmente tiene más de 140 sucursales en todo el país.
En agosto de 2024, Vizcarra Calderón decidió salir públicamente a defenderse de acusaciones mediáticas que vinculaban sus negocios con el crimen organizado; en específico, que era suyo el avión en que el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, viajó a EUA el día en que autoridades federales de aquel país detuvieron a Ismael ‘El Mayo’ Zambada.
En su comunicado, Vizcarra Calderón negó cualquier nexo y destacó que a lo largo de 50 años, él y su familia han “sido financiados y apoyados por instituciones financieras de las más prestigiadas y estrictas, nacionales e internacionales; algunas de las cuales han colaborado con nosotros por décadas”.
Desde que hace más de 20 años el empresario decidió participar en la política, en múltiples ocasiones se ha visto obligado a responder ante este tipo de especulaciones.
Más allá de la controversia, aún y cuando Salud Digna técnicamente no es una empresa, destaca como uno de los casos de negocio más exitosos de México en los últimos años: atiende una enorme necesidad, ofrece los precios más competitivos y tiene una clientela fidelizada que defiende y agradece que exista su servicio.
En este país no hay muchos ejemplos de organizaciones sin fines de lucro que alcanzan este tipo de escala, pero quizá Salud Digna sea el blueprint que sirva para desarrollar iniciativas similares.
Saludos,
Jdavid
Jdavid