En el programa de dirección de producto de Tramontana me gusta buscar un equilibrio entre mi autoría —no hay una forma correcta y otra equivocada de inventar y desarrollar productos digitales, aunque hay muchas formas de fracasar— y la perspectiva de otras personas.
Hasta ahora el equilibrio lo he encontrado trayendo a una persona invitada por cada bloque temático, con excepción del primero que lo dedico a lo que yo considero los fundamentos. Como hay cinco bloques, solemos contar con cuatro personas invitadas.
No las traemos solo ese día. Sería demasiado frío y encajaría más con un formato de clase magistral o algo por el estilo, que no es lo que busco. Están incorporadas con anterioridad al espacio de trabajo en Notion, de forma que pueden conocer a las personas que están cursando el programa; pueden ver todos los contenidos, debates, ejercicios y casos de uso que vamos sumando a ese espacio; en definitiva, pueden llegar ese día a su sesión con una familiaridad que les ayuda a seleccionar mejor lo que desean contar.
Este pasado viernes recibimos a Daniel Gascón, en el cierre del bloque que dedicamos a las historias, como pieza central del desarrollo de producto digital. Le había precedido Pelayo Arbués, con el que disfrutamos mucho entendiendo la cantidad de retos que ocurren alrededor de los datos en los productos digitales, y de buenas anécdotas de su trabajando como Head of Data en idealista.
La participación de Daniel Gascón fue estupenda. Su actividad como escritor, dibujante, traductor y editor de Letras Libres nos permitió asomarnos a sus reflexiones agudas sobre el lenguaje y a sus pensamientos experimentados sobre el oficio y los medios de comunicación. Disfrutamos mucho recorriendo viñetas de su libro "Fake News", al tiempo que nos iba explicando cómo suele ser ese proceso de creación: unas veces el trazo lleva a la columna; otras veces, la columna conduce a la viñeta; en otras ocasiones, todo empieza con una grabación de voz que encuentra luego su propia realización.
Este último punto resonó mucho, porque arrancar las historias contándolas en voz alta cobra mucho sentido en los ejercicios de "relatar escenas" que solemos hacer a lo largo del programa: relatar tu proyección de cómo funcionará algo se beneficia mucho de contarlo en forma de escenas, porque te obligas a darle importancia al contexto y a la interacción.
Siempre que traes a personas que no pertenecen estrictamente a la industria hay una sombra de duda tanto en las personas que participan en el programa, como en la persona invitada. "¿Qué puedo contar yo a gente que se dedica a negocios digitales?", suele pensar. "¿Qué nos puede contar un escritor a personas que a menudo nos las tenemos que ver con un backlog o los requisitos de una funcionalidad?", piensan del otro lado. Pronto esas preguntas se diluyen.
Ambas partes descubren la cantidad de cosas interesantes que se forman en la intersección de sus actividades, y a veces incluso se producen desvelamientos que son muy reveladores: Daniel Gascón fue descubriendo, incorporado a Notion y en la propia sesión, que la mirada del programa, asociando los productos digitales a empresas como Pixar —por donde entra la importancia de las historias—, no es la norma.
"Yo pensaba que justo funcionabais en un ambiente creativo como puede ser el de Pixar", venía a decir, mientras el resto de las personas se sonreían, conscientes de lo alejada que suele estar esa perspectiva del industrialismo y las factorías en las que muchas veces se desarrollan las organizaciones en las que trabajamos.